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¿¿QUÉ SIGNIFICA ESTAR "PERSONALMENTE CONTRA EL ABORTO"? 
Argumentación tomada, en parte de un artículo de F. Canavan en HLR, 1983.


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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  Hace cuarenta años, o quizás menos, muy pocas personas en cualquier país civilizado estaban a favor de la legalización del aborto. Para la mayoría de los hombres y mujeres la vida humana tenía un valor sagrado. (Realmente lo sigue teniendo, aunque en la televisión, los periódicos, las novelas y las películas se da muy a menudo el mensaje contrario). Hoy, cuando la actitud de rechazo generalizada ha cambiado bastante, es frecuente encontrar 
personas que dicen estar "personalmente" opuestas al aborto, pero que consideran que sería injusto negar el acceso al aborto a mujeres de escasos recursos dispuestas a abortar, cuando otras mujeres puede pagárselo. 

           A primera vista parece lógico. Pero cuando se piensa más despacio, no lo es tanto. ¿Qué significa estar "personalmente opuesto" en este contexto?. ¿Significa algo real y concreto o no significa nada? 

          Podríamos hacernos unas pocas preguntas hipotéticas para ilustrar la dificultad en hacer inteligible esa afirmación "estar personalmente opuesto al aborto". Por ejemplo, podríamos decir: estoy "personalmente" opuesto al infanticidio (o al suicidio, o a la eutanasia voluntaria, …, o a la tortura, o al genocidio…) pero si se hace legal, consideraría injusto negar a  los pobres, o a las personas de escasos recursos, el derecho a realizar estas actividades con adecuada asistencia médica y en clínicas bien equipadas. 

         No encaja ¿verdad?. 

          En realidad sí me parece correcto decir "personalmente opuesto al aborto" pero en cambio no admito decir "personalmente opuesto al genocidio", estoy diciendo, en el fondo, que el genocidio me parece objetivamente rechazable, pero el aborto no. 

          En otras palabras, haremos bien en tomar la palabra a un hombre o una mujer (un ministro o una ministro, por ejemplo) que dice "estoy personalmente en contra del aborto, pero…", como que está diciendo "en contra pero no del todo", o "en contra, pero también a favor". 

          La vida humana, desde la concepción a la muerte natural, tiene un valor sagrado. Es un don de Dios. Los hombres no tienen derecho a quitarla, ni a legalizar que otros la quiten. Y mucho menos los médicos (cuya profesión debe consistir en salvar vidas) y los políticos (cuya profesión debe consistir en defender el derecho, especialmente, el de los más  indefensos). 

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