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CARTA SOBRE LA LEY DE TECNICAS DE REPRODUCCION ASISTIDA       



Madrid 27 Marzo 2006

ASUNTO: Proyecto de Ley de Técnicas de Reproducción Humana Asistida (L.T.R.H.A.)

En breves días se someterá a su deliberación el Proyecto de Ley de referencia.

Aunque se han levantado voces autorizadas manifestando su opinión sobre dicho Proyecto desde las diversas parcelas del saber, como Presidenta de la Asociación en Defensa de la Vida Humana (ADEVIDA), no puedo por menos que hacerles llegar la voz de aquellos seres humanos que no podrán expresar su voz porque serán víctimas de estos avances en lo que constituye la llamada cultura de la muerte, que es, más bien, una contracultura.

Desde el punto de vista científico, nadie niega que la vida humana comienza, desde la concepción y elser humano que se genera es único, irrepetible e, incluso, modifica la fisiología de la mujer hasta el punto de convertirse en una especie de “director de orquesta” que, nueve meses más tarde, llegará hasta determinar el momento del parto.

También ha de afirmarse que, el embrión, por el solo hecho de tener la condición de serhumano, esta dotado de una dignidad como cualidad intrínseca e inherente que le acompaña desde que comienza su existencia hasta la muerte natural, exigiendo, por tanto, el respeto de sus semejantes.

Cualquier actuación por la que ese ser humano no sea tratado como sujeto sino como objeto ( e incluso con su destrucción en muchos casos) atenta contra su dignidad y nadie está legitimado para contravenirla. Tal es el caso de algunos de los supuestos de intervención contemplados en el ya citado Proyecto de Ley (Clonación, sin límite a la generación de embriones sobrantes, producción de embriones humanos para la investigación, su comercio, aplicación de la eugenesia, fecundación entre humanos y animales, etc...) que convierten al referido texto legal en una corrupción de Ley.

Hay algunas corrientes que tratan de justificar determinados actos contra el embrión distinguiendo la etapa preimplantatoria, pero los estudios científicos y bioéticos sobre esta cuestión han constatado, entre otros aspectos, que “ frentea la idea de que el embrión es sólo una estructura amorfa e indeterminada, se empieza a comprobar que, desde el primer momento, está dotado de planos y ejes, de un proyecto que se realiza conforme a un plan determinado”. (1).

Al ostentar su Señoría la condición de representante del pueblo español y ejercitar uno de los poderes del Estado, le transcribo, por estimarlo al caso, el siguiente texto: “....esta protección que la Constitución dispensa alnasciturus, implica para el Estado, con carácter general, dos obligaciones: La de abstenerse de interrumpir o de obstaculizar el proceso natural de gestación y la de establecer un sistema legal para la defensa de la vida que suponga una protección efectiva de la misma y que, dado el carácter fundamental de la vida, incluya también como última garantía las normaspenales”. (S.T.C. 53/1985, de 11 de Abril)

En el caso de que fuese necesario, espero confiada que ejercite su derecho a interponer un recurso de inconstitucionalidad.

Agradecida de antemano por su apoyo, le saluda atentamente

 

 

Fdo: Mª Teresa Segura Ferns

 

Presidenta

 

 

(1) XII Asamblea General de la Academia Pontificia por la Vida. 27 y 28 febrero de 2006. Roma.

 

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